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La enorme brecha urbana en nuestros países

Como es bien conocido, la población urbana ha aumentado en forma considerable en nuestros países. Lamentablemente este proceso que debería ir ligado a mejores condiciones de vida, de desarrollo y de salud, no se ha dado en toda su dimensión y, en las principales ciudades de la región, la brecha de las desigualdades es muy grande.

Según lo muestra la ONU-HABITAT, ensu reciente informe "Estado de las Ciudades del Mundo 2010/2011: Reducir la Brecha Urbana", solo los ricos en tres de las regiones del mundo, Asia, África y Latinoamérica -en donde se concentran la mayoría de países emergentes- se benefician más de la urbanización, privando a millones de ciudadanos de todos sus derechos a la ciudad.

Para evaluar esto de alguna forma objetiva, se usa el índice de Gini, que es la medida de desigualdad más ampliamente utilizada, que mide ya sea la distribución de los ingresos de los hogares o el gasto en consumo en un país. Un valor de cero (0) implica una perfecta igualdad con los recursos distribuidos proporcionalmente entre todos los hogares, mientras que un valor de uno (1) significa una enorme desigualdad, donde un solo hogar recibe todos los ingresos de la nación o todos los recursos, y nadie más dispone de ellos.

Este coeficiente, muestra que la mayoría de países Latinoamericanos tienen una alta desigualdad.

Venezuela, Perú, México, Bolivia, entre otros tienen un coeficiente entre 0,45 y 0,499, que se considera un alto nivel de desigualdad.

Colombia, Argentina, Brasil, Chile y Ecuador fueron categorizados en el grupo de países con muy alta desigualdad, presentando coeficientes de Gini entre 0,50 y 0,599.

Johannesburgo, donde en pocos meses celebraremos el Mundial de Futbol y, en agosto, el Mundial de Pediatría, Buffalo City (East London) y Ekurhuleni (Rand del Este), son calificadas como ciudades extremadamente desiguales, con un coeficiente de Gini de 0,71 o más. En nuestra región, las ciudades brasileñas de Goiana, Fortaleza, Belo Horizonte y Brasilia, se acercan esta clasificación, todas con un valor de Gini, basado en los ingresos, superior a 0,60.

Las ciudades colombianas de Bogotá, Barranquilla y Cali, en Suramérica y Lagos en Nigeria, y Chiangmai y Udonthani en Tailandia, presentan la brecha económica más aguda del mundo: todas obtienen una gran disparidad de ingresos en el coeficiente de Gini, por encima de 0,55.

Están seguidas, de cerca, por Catamarca y Buenos Aires en Argentina; Santiago y Chillan en Chile y la capital de Ecuador, Quito, con valores de Gini basado en los ingresos comprendidos entre 0,55 y 0,51.

No muy lejos se sitúan ciudades con desigualdad muy por encima de la media nacional. En orden decreciente, se incluyen Addis Abeba, en Etiopía; Nairobi, en Kenya; Maseru, en Lesotho; México DF, en México; Ciudad Ho Chi Minh, en Vietnam; y Hong. Todas obtienen un valor de Gini basado en los ingresos por encima de 0,52, lo que se clasifica como "muy alto".

Cuando el valor de Gini se basa en el gasto en el consumo, el otro determinante del índice, suele reflejar menos desigualdad que cuando se basa en los ingresos. Sin embargo, el análisis no es fácil y según el informe, a menudo, el coeficiente de Gini basado en los ingresos en una ciudad no refleja el "paquete de bienes y servicios" disponible para sus residentes, lo que ha llevado a un número creciente de países a adoptar el consumo o el gasto de los hogares como una referencia más precisa sobre la desigualdad.

De hecho, las ciudades "más igualitarias", muestreadas por ONU-HABITAT, son solo "ciudades igualitariamente pobres". Esto se debe a que la distribución del gasto en consumo es similar entre los ricos y los pobres. Todas estas ciudades no consiguen proporcionar agua, saneamiento o vivienda a todos sus residentes, y presentan algunas de las cifras de tugurios más elevadas en sus regiones correspondientes.

Y para complicar más las cosas, la prevalencia de barrios de tugurios o la "guetocización" pueden o no tener una influencia en la desigualdad de ingresos en una determinada ciudad. En algunas de las ciudades más desiguales de América Latina y de Estados Unidos, por ejemplo, solo una proporción relativamente pequeña de la población vive en barrios marginales o en guetos urbanos, y sin embargo la desigualdad sigue siendo alta.

Por todo esto, como sucede con relativa facilidad en los análisis estadísticos, hay distintas aproximaciones a ellos y nuestra gobernantes son bastantes hábiles en mostrarnos la mejor cara del problema.

Una buena forma de acercarnos a la dificultad que se plantea, es dar una mirada sobre son los indicadores de salud, claramente afectados por estos condicionantes básicos. Estos indicadores sanitarios, como sucede con los casos concretos que expusimos, desafortunadamente ratifican que nuestra región es una de una de las más desiguales del mundo. Y este injusta circunstancia también la evidencian y sufren las ciudades.

Como alguien lo expreso en una visita a mi país, Colombia, ……en Bogotá se puede vivir y comer como en Suiza, y también se sobrevive, hay carencias y se muere como en el África.

Pero no podemos quedarnos solo en la denuncia. Parte de nuestra responsabilidad, como líderes de la sociedad civil, debe estar no solo dirigida a evidenciar la realidad, sino a cambiarla. No es una utopía: cada uno desde su Asociación o Sociedad, debe estar preocupado por hacer algo para lograrlo. Estamos capacitados para ello.


Hernando A. Villamizar
Presidente ALAPE 2009-12

 

 

 
 

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